REPORTAJE: LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO

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REPORTAJE: LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO

Vaticalia

Personas del entorno del Papa están implicadas en los escándalos de corrupción de la Protección Civil y de Propaganda Fide. Ha nacido un sistema de poder mixto que mezcla lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil

MIGUEL MORA 27/06/2010

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Los Gentilhombres de su Santidad forman parte de la familia pontificia como el comandante de la Guardia Suiza o los clérigos que trabajan con el Papa. Antes se llamaban Camareros de Capa y Espada, y los había secretos o de honor. En marzo de 1968, dos meses antes de que en París se prohibiera prohibir, en Roma Pablo VI abolió la Corte vaticana y creó los Gentilhombres. Montini escribió con un deje de pena: "Tanto en la Iglesia entera, especialmente después del concilio ecuménico Vaticano II, como en la opinión pública mundial se ha abierto camino una más atenta, digamos más celosa, sensibilidad sobre la preeminencia de los valores secamente espirituales, una exigencia de verdad, orden y realismo respecto a lo eficaz, funcional y lógico, frente a lo que es solo simbólico, decorativo y exterior".

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Los Gentilhombres de Su Santidad, vestidos siempre de negro, tienen el rango más alto al que un laico puede aspirar

Ratzinger quiere limpiar la Iglesia de los pecados de sexo y dinero, pero esto le obligaría a tomar duras decisiones

Los movimientos laicos controlan sectores de la política, la información, la empresa, la educación o la sanidad

La Curia es una anquilosada maquinaria que cuesta 102,5 millones de euros. Los laicos han tomado el poder

Los investigadores creen que los pisos son el principal objeto de intercambio de favores entre Italia y el Vaticano

En el club laico papal figuran 147 notables. El Papa ha echado a uno de ellos, Balducci, por un gran caso de corrupción

Muerto el patriciado, parecía que la modernidad había llegado por fin al Vaticano. Y el papa trataba de explicarlo motu proprio: "Nuestra antigua y benemérita Corte -que ahora será designada únicamente con su original y noble apelativo de Casa Pontificia- seguirá resplandeciendo en su prestigio auténtico, comprendiendo a eclesiásticos y laicos que, además de su particular competencia y autoridad, se distingan por sus señalados servicios en el campo del apostolado, de la cultura, de la ciencia, de las distintas profesiones, por el bien de las almas y la gloria del nombre del Señor".

Que se sepa, los Gentilhombres de su Santidad no cobran del Vaticano, aunque a veces trabajandando pompa a los ritos. Visten de negro riguroso y llevan la pechera del frac forrada de medallas. Altivos, huidizos y misteriosos, forman parte del club más exclusivo del mundo y tienen el rango más alto al que un laico puede aspirar en el Vaticano.

Hoy, la labor secreta de esta nueva nobleza negra es muy estimada en San Pedro. Su "competencia y autoridad" y sus "señalados servicios" suponen beneméritas acciones para la Santa Sede. En algunos casos, se diría que el requisito básico para entrar en el club es ayudar a engordar las arcas del Estado pontificio, el paraíso fiscal más rico, mejor decorado y más visitado del mundo.

Algunos gentilhombres son verdaderos prodigios de las finanzas. Tomemos a Herbert Batliner, por ejemplo. Nacido en 1928 en Liechtenstein, está considerado por la policía alemana uno de los mayores expertos en crear sociedades fiscalmente opacas, un gran especialista en lavar dinero negro. Batliner es uno de los banqueros que mueven en la sombra las finanzas vaticanas. El presidente de la Fundación Peter Kaiser lleva décadas trabajando en silencio por el bien de la Europa cristiana. Al menos desde 1970. Fue nombrado gentilhombre por Juan Pablo II en 1998, y lo sigue siendo todavía.

En el año 2000, según ha revelado un reciente reportaje de La Repubblica, un empleado del estudio de Batliner entregó a la Fiscalía de Bochum (Alemania) un CD lleno de datos secretos. En ese momento fue calificado como el rey de los evasores fiscales en un informe del servicio secreto alemán, que definió el "sistema Batliner" como un mecanismo que durante años había sustraído al fisco al menos 250 millones de euros.

A pesar de lo anterior, el 9 de septiembre de 2006, Batliner se encontró con el Papa Joseph Ratzinger en Ratisbona. Batliner llegó hasta allí para donar en persona a la iglesia local un órgano valorado en 730.000 euros. Sobre él pesaba una orden de busca y captura de la policía alemana. Pero logró entrar en el país gracias a los buenos oficios de la diplomacia vaticana. Y no fue detenido. Apenas un año después, en el verano de 2007, Batliner admitió sus culpas y pactó con el Estado alemán, aceptando pagar una multa de dos millones de euros. Cinco años antes, la Corte Suprema de Liechtenstein confirmó en una sentencia que Batliner ya era en 1990 el fiduciario del ecuatoriano Hugo Reyes Torres, señalado como jefe mafioso de la droga, que mientras tanto fue condenado.

Mientras Ratzinger predica en sus homilías y encíclicas la ética de la economía y clama contra los especuladores y "los sacerdotes que tratan de hacer carrera para enriquecerse", algunos miembros de este club de caballeros parecen llevarle la contraria.

No todos, claro. En el club laico papal figuran 147 notables. Aunque el título es vitalicio, el Papa puede revocarlo cuando lo considere oportuno. A Batliner no lo ha echado todavía. Pero a Angelo Balducci, sí.

Balducci es un ingeniero que durante 25 años se encargó de ejecutar las obras públicas en la región del Lazio, donde se hallan Roma y el Vaticano. De ahí pasó al Gobierno central como responsable del Consejo Superior de Obras Públicas. Tras una vida dedicada a mejorar las infraestructuras italianas y vaticanas, Balducci, de 62 años, vive ahora en la cárcel romana de Regina Coeli.

Desde febrero, Balducci es el principal imputado en el escándalo de corrupción de la todopoderosa Protección Civil italiana, que de momento tiene a más de 50 personas imputadas o bajo investigación. Desde 2001 hasta ahora, el superministerio que depende de la Presidencia del Gobierno ha gastado fondos públicos por valor de 13.000 millones de euros, según el último informe de la Autoridad para la Vigilancia de los Contratos Públicos.

El dinero era gestionado por el jefe de la Protección Civil, el secretario de Estado Guido Bertolaso, también acusado de corrupción, y por el ejecutor de las obras, Balducci, gracias a una argucia autorizada por el primer ministro, Silvio Berlusconi, para superar la maldita burocracia y afrontar las emergencias con más rapidez: la licitación de contratas públicas se hacía sin concurso, a dedo, derogando los procedimientos ordinarios.

Ese trato especial creó un monstruo de mil cabezas. La Protección Civil de Berlusconi no solo se encarga de las calamidades. También organiza pruebas deportivas como el Mundial de natación, cumbres internacionales como la del G-8, restauraciones de museos y teatros, y todo tipo de actividades religiosas.

La investigación de los fiscales de Perugia vinculó desde el principio a la Iglesia católica con la trama corrupta. Descubrió, por ejemplo, que el cura Evaldo Biasini, de 83 años, gerente de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre de Jesús, guardaba grandes cantidades de dinero en efectivo para el constructor Diego Anemone, a quien los fiscales acusan de haber recibido numerosas contratas de la Protección Civil a cambio de comisiones, regalos y favores de toda condición, desde masajes en su club deportivo hasta reformas de pisos. Desde aquel día, el anciano Don Evaldo ha pasado a ser conocido como "Don Bancomat" (don cajero automático).

El "sistema gelatinoso", como lo definieron los fiscales en su escrito de acusación, "toca nombres de gran espesor institucional" y se expande por diferentes vías pías. La lista de eventos católicos organizados por la Protección Civil y pagados en estos años por el contribuyente italiano es larga, desde la Gira por Italia del Papa en el Año Paulino hasta las exequias de Juan Pablo II o las canonizaciones del Padre Pío y de San Josemaría Escrivá.

Balducci fue nombrado gentilhombre por el Papa Wojtyla en 1995. Quince años después ha caído en desgracia y el Vaticano se ha visto obligado a cancelar su nombre del Anuario Pontificio. Pero su pecado, irónicamente, no fue robar. Balducci solo fue tachado de la lista cuando se hizo público que recurría a menudo a un tenor africano de la coral suplente de San Pedro para que le organizara citas con jóvenes seminaristas y sin papeles. Las escuchas telefónicas interceptadas al corista y el gentilhombre eran de este estilo: "Tengo un bailarín de la RAI". "Tengo un negro...".

Como Balducci, los caballeros papales destacan por sus contactos, su poderío y su patrimonio. En el índice abundan los banqueros, empresarios, príncipes, políticos y diplomáticos. Italia encabeza de largo la lista, con 114 gentiluomini. Les siguen, con siete, Estados Unidos, y con cinco, Austria y España.

Pocos meses después de llegar al trono en 2005, Benedicto XVI nombró sus primeros siete gentilhombres. Aunque la doctrina y la teología son los asuntos favoritos del Papa alemán, también le preocupa la eficacia organizativa. En esa primera lista apareció el personaje central de las peligrosas amistades Iglesia-Estado. Se trata del periodista y político Gianni Letta, de 75 años, secretario de Estado de Presidencia del Gobierno ynúmero dos de facto del Ejecutivo de Berlusconi en 1994, 2001 y 2008, mentor y protector de Guido Bertolaso, heredero del estilo y el arte para la fontanería política de Giulio Andreotti.

Curiosamente, el poderoso Letta se convirtió en gentilhombre muchos años más tarde que el anónimo técnico Balducci. Ex forense, ex director de Il Tempo y ex periodista de Mediaset, vicepresidente de Fininvest Comunicaciones, supervisor de los servicios secretos y consejero externo de Goldman Sachs para inversiones en Italia, Letta es quizá el único berlusconiano que adora negociar. Se lleva bien con todos, y se comenta que es el único político italiano capaz de contentar a la masonería y al Opus Dei. Es el gran mediador, el hombre que levanta el teléfono cuando hay problemas.

Y su referente en la Curia es Ratzinger. "Bajo su apariencia de hombre religioso, la factura que pasa Letta al Vaticano es la más discreta, pero también la más cara", afirma el sacerdote y vaticanista Filippo di Giacomo. "El doctor Letta tiene tanto poder que se permite nombrar obispos a su conveniencia, como hizo hace unos meses en L'Aquila al promover a su amigo Giovanni d'Ercole".

En el plano familiar, Letta no está solo. Su sobrino Enrico es un alto dirigente católico del Partido Demócrata. Su hija Marina está casada con el restaurador Ottaviani: suyo es el monopolio de los caterings de la Protección Civil. Hasta ahora, el nombre de Letta solo ha aparecido de forma colateral en las 410.000 llamadas telefónicas que los fiscales tienen depositadas en Perugia. Aunque en noviembre de 2008 fue imputado por abuso de poder y estafa en un asunto que parece distinto pero no lo es tanto: supuestamente, medió a favor de una cooperativa del movimiento Comunión y Liberación para la contrata de un centro de asistencia para inmigrantes.

Cuando se destapó el caso de la Protección Civil, el Papa dedicó a Letta un "pensamiento especial" durante un discurso público. Cosa infrecuente, que significa: es un amigo. ¿Cómo se explica esa condescendencia en un Papa tan estricto? Según el filósofo Paolo Flores d'Arcais, el problema de Ratzinger es que está atrapado en un dilema existencial e histórico. "Estoy convencido de que su voluntad de limpiar la Iglesia de los dos pecados capitales, sexo y dinero, es seria", dice el director de la revista Micromega. "Su línea es la del concilio de Trento: dogmatismo a ultranza y ataque a los comportamientos inmorales. Quiere acabar con los curas pederastas y los prelados corruptos. Pero hacerlo supone un imposible: sentar en el banquillo a Wojtyla. Y eso no es tan fácil como pedir perdón por la condena a Galileo. Supondría reconocer que su antecesor encubrió a Paul Marcinkus (presidente del Banco vaticano IOR entre 1971 y 1989) y a Marcial Maciel (dirigente de los Legionarios de Cristo). Limpiar de verdad le obligaría a sacar a la luz porquería a granel y a despedir a media curia. Pero si no lo hace, la Iglesia seguirá perdiendo credibilidad. Ese es su dilema".

Letta es el perno de la alianza de Berlusconi con el cardenal Camillo Ruini, ex jefe de la Conferencia Episcopal Italiana y creador del proyecto cultural que ayudó a arrebatar a la izquierda la hegemonía intelectual e informativa en Italia. Cuando la Democracia Cristiana desapareció en 1993 bajo el seísmo de Tangentópolis (el escándalo de las comisiones de los partidos), sus componentes se repartieron entre Forza Italia y la católica Margarita del centro-izquierda. Luego, el católico Romano Prodi nombró a Guido Bertolaso jefe de la Protección Civil en 1996. Y el católico Francesco Rutelli, ex alcalde de Roma, puso a trabajar juntos a Balducci y a Bertolaso en el Año Santo del Jubileo.

Allí nació el sistema gelatinoso. El cardenal Crescenzio Sepe, que acaba de ser imputado por corrupción, era el secretario general del comité organizador jubilar. El Año Santo fue una mayonesa de negocios, obras, subvenciones, regalos, silencios y favores que ligó a altos funcionarios públicos con la curia del Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

Protegido de Wojtyla, Sepe, ahora arzobispo de Nápoles, fue entre 2001 y 2006 el responsable de Propaganda Fide, hoy llamada Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es el ministerio vaticano que se encarga de financiar las misiones y de gestionar el patrimonio inmobiliario vaticano. Y su asesor principal era Angelo Balducci.

La acusación sostiene que el cardenal Sepe concedió gratis uno de los 2.000 apartamentos que Propaganda Fide posee en Roma al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso. Y que además vendió en 2004 un lujoso palacete romano a precio de ganga (entre tres y cuatro millones de euros, cuando valía nueve o diez) al entonces ministro de Infraestructuras, Pietro Lunardi, también acusado formalmente por esa operación. La hipótesis de los fiscales es que, a cambio, Lunardi financió con dinero estatal de la sociedad Arcus obras millonarias de Propaganda Fide que nunca fueron realizadas.

El cardenal se ha defendido acusando a sus superiores: "La Administración vaticana aprobó todas las operaciones", ha dicho. E insiste en considerarse un mártir: "Trabajé siempre con transparencia y por el bien de la Iglesia, una Iglesia siempre perseguida". Según Sepe, fue Francesco Silvano, otro de sus asesores en Propaganda Fide, miembro de Comunión y Liberación y actual ecónomo del arzobispado de Nápoles, quien le recomendó prestar y malvender las propiedades.

La investigación ha revelado que los pisos son el principal objeto de intercambio de favores entre Italia y el Vaticano. Jefes de los servicios secretos, de la Policía Fiscal, de los Carabineros, magistrados, políticos, empresarios y el propio Bruno Vespa, el periodista favorito de Berlusconi y de Wojtyla, viven o han vivido en apartamentos de Propaganda Fide.

El cardenal Sepe fue apartado de Propaganda Fide por Benedicto XVI, en lo que hoy parece un intento de alejar a la curia italiana, y a Comunión y Liberación, de la gestión inmobiliaria. Tras cinco años de papado, es un secreto a voces que Ratzinger no se fía de su curia, si exceptuamos un pequeño puñado de fieles. Aunque ha ido relevando al núcleo duro de Wojtyla, el Gobierno vaticano sigue en manos de grupos como el Opus Dei -sus portavoces se empeñan en negarlo-, la citada Comunión y Liberación y los Legionarios de Cristo, aunque hoy esté a punto de desaparecer como movimiento carismático para pagar por los delitos de su fundador.

Los movimientos eclesiales han ganado peso en el Vaticano desde el último concilio. En apariencia solidarios, luchan por el control de los mejores puestos y negocios, y en la refriega olvidan lo que haga falta del Evangelio y se dedican a un ajuste de cuentas permanente, mientras los creyentes asisten atónitos al espectáculo.

Los laicos eclesiales controlan amplios sectores de la política, la información, la empresa, la caridad, la educación, la sanidad y la magistratura. En Roma ejercen una influencia cada vez mayor, en estrecha y democrática connivencia con el centro-derecha ateo-devoto, pero también con la lánguida oposición del Partido Democrático y la curia de los buenos y felices tiempos del Papa viajero.

La fragilidad de las órdenes religiosas, castigadas por la escasez de vocaciones, ha favorecido la sofocante presencia de los laicos. "En 1998, Ratzinger alentó la integración laica durante un congreso organizado por Wojtyla", recuerda Paolo Ciani, miembro de la Comunidad de San Egidio, un movimiento eclesial que cuenta con 50.000 voluntarios repartidos por el mundo y solo 25 empleados. "Ratzinger releyó la experiencia de las órdenes religiosas y monásticas junto a la de los movimientos eclesiales, y reconoció a estas, con su dinamismo y competencia, un papel en la Iglesia. El mensaje era que para sobrevivir había que fiarse del rebaño fiel".

Hoy, la Curia romana es una ingobernable y anquilosada maquinaria que cuesta anualmente al Vaticano 102,5 millones de euros. La estructura depende de la Secretaría de Estado, una suerte de consejo de administración con un presidente (el secretario de Estado) y un director general (el sustituto), las dos únicas personas que tienen acceso directo al despacho del Papa. En el Vaticano trabajan 2.748 personas. De ellas, 778 son eclesiásticos, frente a 333 religiosos y 1.637 laicos (de estos, 425 son mujeres).

Los laicos han tomado el poder cooptando a obispos y cardenales menos cristianos de lo que se supone. "La nulidad de la curia se debe a su falta de formación y a su exceso deitalianidad", explica el sacerdote y canonista Filippo di Giacomo. "De las diócesis llega el personal con cuentagotas porque a los obispos les cuesta enviar a sus mejores hombres. Las órdenes, antes cantera privilegiada de inteligencia y talento, tienen cada vez menos materia gris a la que recurrir. Los buenos llegan a obispos, y a la curia solo llega lo peor de cada familia".

Así ha nacido un sistema de poder mixto que confunde lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil. El sistema se basa en un enorme poder económico, sensación de impunidad, gusto por la omertà y el encubrimiento y la capacidad de infiltración.

La ambición de ese sistema es lograr la fusión fría entre Italia y el Vaticano. En sus esquemas mentales, esta nueva curia negociante y carnal no visualiza dos Estados, sino un único país que se podría llamar, abreviando, Vaticalia. " ¡Imposible fiarse de truhanes que usan a Dios para colmar su atrofiada vanidad!", dice el cura genovés Paolo Farinella.

La gran caja fuerte laica del momento se llama Comunión y Liberación (CL). Nacida en 1954 y denominada así desde 1969, está presente en 70 países; en Italia controla empresas, medios de información, diócesis, colegios, universidades, hospitales privados y públicos, e incluso un holding de cooperativas sociales, Auxilium, que gestiona varios centros de identificación y expulsión de inmigrantes para el Ministerio del Interior.

"Desde hace 20 años, CL es el brazo clerical de la ultraderecha milanesa", explica Di Giacomo. "Su estrategia es cultural y política. Sus curas pueblan los seminarios lombardos; sus prelados se movilizan lo que haga falta". Afirma también que sus jefes ideológicos dictan la ley en diferentes periódicos y que su presencia es constante en televisiones y radios: "Mandan a derecha e izquierda".

Roberto Formigoni es desde hace 15 años presidente de Lombardía, la región italiana con la renta más alta de Europa junto con la de París-Ile de France. Pertenece de pleno derecho, y no lo oculta, a Comunión y Liberación. Eso podría permitirle incluso aspirar a suceder a Berlusconi. En los últimos meses, el gobernador ha repartido entre los hombres de CL, más conocida como I cielini (los cielitos), los puestos fundamentales de la organización de la Expo de Milán 2015. Un paraíso de contratos públicos, privados y mixtos en el que la magistratura ha detectado ya la penetración de las mafias.

Casi cada día salen a la luz nuevas amistades peligrosas. Hace unas semanas, los jueces enviaron una comisión rogatoria al Vaticano porque sospechan que el tesoro oculto de lacricca (la banda) gelatinosa puede estar depositado en el IOR (Instituto para las Obras Religiosas). Y esta semana han reclamado por vía oficial los documentos de Propaganda Fide, la inmobiliaria de la Santa Sede.

Aunque el trabajo de los fiscales es exhaustivo, en Vaticalia se sabe que no lo tendrán fácil para apurar la verdad. El Vaticano sigue siendo un paraíso fiscal, el concordato le concede amplias cuotas de inmunidad y las cuentas secretas que prosperan a la sombra del IOR, la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la vieja Propaganda Fide y un largo número de sociedades participadas son el secreto mejor custodiado.

Pese a las apelaciones a la limpieza de Raztinger, las cosas no parecen haber cambiado mucho. Aquí los misterios se resuelven con tiempo. Con mucho tiempo. Balducci es de momento el gran chivo expiatorio. Durante 15 años, nadie vio nada ni sospechó nada: era un gentilhombre y las campanas tocaban a omertà. Hoy se habla de él, pero pronto todo volverá a su ser y la gelatina seguirá extendiéndose. A día de hoy, junio de 2010, los italianos todavía no tienen una ley de parejas de hecho; los inmigrantes sin papeles son considerados delincuentes y no se respeta el derecho de asilo; los homosexuales son agredidos cada día por la calle, y las mujeres que quieren someterse a inseminación artificial deben emigrar.

La otra cara del Mundial

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La otra cara del Mundial

Miles de inmigrantes y refugiados viven hacinados en edicifios abandonados de Sudáfrica

Los que entran por la frontera con Zimbabue se enfrentan a la extorsión y la violencia de las mafias

Solicitantes de asilo esperando para ser registrados en el refugio habilitado para hombres. Enero 2010. ( © Darryl Evans/MSF)

Musina está en la frontera que separa a Zimbabue y Sudáfrica, una línea que no sólo es territorial, también delimita al país de la crisis humanitaria frente al de la economía emergente, con mundial de fútbol incluido. En la imagen que Sudáfrica exporta estos días no hay rastro de los miles de inmigrantes que malviven en sus calles y edificios abandonados.

En Musina piden asilo 300 personas cada día, la mayoría vecinos zimbabuenses y muchos de ellos niños que viajan solos enviados por sus propias familias en busca de ingresos, cuenta Médicos Sin Fronteras en su informe “La vida de los migrantes y refugiados en Suráfrica”. Al no tener pasaporte se ven obligados a traspasar la frontera de forma irregular. Les cuesta 150 dólares, prohibitivo para quien huye de la pobreza. Pero el precio es mucho más alto, cruzan el río Limpopo, se abren paso entre la maleza y se exponen a la extorsión de las mafias. Las bandas criminales, conocidas como los guma guma, roban y violan a mujeres y hombres.

“Crucé el río con un grupo de cuatro personas. Nos abordó en el lado sudafricano una banda de siete guma guma armados con cuchillos y pistolas. Quisieron obligarme a mantener relaciones con las mujeres de mi grupo, pero me negué. Entonces, uno de los guma guma me introdujo a la fuerza su pene en el ano y eyaculó. No sé en realidad cuántos me violaron porque todo el incidente me dejó muy confuso. Me desmayé y cuando me desperté no estaban por ninguna parte” cuenta un joven a MSF.

En lo que llevamos de 2010 han recibido asistencia 120 personas. Dos de cada tres víctimas que atiende la organización son mujeres, de ellas un 20 por ciento están embarazadas. “En estos casos de violación nunca se utilizan preservativos. Muchos de los supervivientes de las agresiones sexuales y de las bandas de guma guma ya son seropositivos, por lo que estamos asistiendo a la propagación del ciclo del VIH, ya que una misma mujer a menudo es violada repetidamente por distintos miembros de las bandas de guma guma, y a menudo también obligan a los compañeros de viaje de las mujeres a violarlas. No podemos dar a todo el mundo el tratamiento profiláctico pos-exposición contra el VIH porque no siempre acuden a nosotros a tiempo. Muchas veces, lo primero que hacen tras ser robadas en la frontera es dirigirse a buscar trabajo en las granjas y sólo acuden a Musina días después, cuando hayan ganado algo de dinero. Para entonces, ya es tarde para prevenir el VIH”, explica un consejero de salud de MSF en Musina. En Sudáfrica vive una sexta parte de todos los enfermos de sida del mundo. Cada día hay 1.500 nuevos infectados y 1.000 personas mueren al año por la enfermedad. Las cifras oficiales hablan de casi seis millones de seropositivos.

El Gobierno no sabe cuántos inmigrantes y refugiados indocumentados hay, sus números oscilan entre los tres y seis millones. En Johannesburgo viven, junto a otros sudafricanos que huyen de las zonas más pobres del país, en los 1000 edificios abandonados que están repartidos por la ciudad. Muchos están controlados por criminales y terratenientes que les cobran precios que oscilan entre 80 euros mensuales hasta cinco euros al día pero no realizan ningún tipo de mantenimiento. No tienen luz, agua, ni servicios básicos. En cada inmueble habitan entre 500 y 1.000 personas.

“La cantidad de basura aumenta a diario. Mira este enorme montón: cada dos por tres se oyen y se ven las ratas. ¿Puedes imaginar que por aquí pasan y juegan niños, o que en esta misma habitación, justo al lado de la basura, vive un pequeño bebé de apenas unos días de edad?” cuenta uno de los residentes.

1.500 personas, casi todas zimbabuenses, fueron desalojados de Chambers, uno de los edificios abandonados y en ruinas que están situados en el corazón financiero de Johannesburgo. La expulsión fue llevada a cabo con total impunidad por un grupo de seguridad privado llamado “Hormigas Rojas”. La policía sudafricana, presente en el lugar, no se opuso al desalojo en ningún momento. (© Sara Hjalmarson/MSF)

Según MSF en los últimos siete meses ha habido al menos cuatro desalojos en los que miles de personas han sido expulsadas a la calle con palos y ,en algunos casos, balas de gomapor compañías de seguridad privadas conocidas como las Red Ants (Hormigas Rojas). Una vez fuera no se les permite volver para recoger sus pertenecias, que son tiradas a la calle desde las ventanas.

Los inmigrantes y refugiados se enfrentan, además, a una fuerte discriminación. En 2008 un brote de xenofobia se saldó con 62 inmigrantes asesinados, miles huyeron de sus hogares. Hoy se siguen dando casos de desalojados por grupos de ciudadanos sudafricanos. En noviembre, más de 1.600 zimbabuenses, entre los que había 187 niños, fueron expulsados de un suburbio en la región de Cabo Occidental. Sus chozas fueron saqueadas y destruidas junto a la mayor parte de sus pertenencias. La gente del lugar decía que los extranjeros les estaban dejando sin empleo. Y en diciembre un grupo de vecinos de Polokwane atacaron a más de 100 zimbabuenses que vivían en otro suburbio de esa ciudad.

“Un grupo de gente irrumpió en la casa echando la puerta abajo. Me dijeron que les mostrara mi DNI sudafricano y cuando les dije que no tenía, comenzaron a golpearme con palos y piedras y a darme patadas y puñetazos. Logré escapar de la casa y empecé a correr calle abajo, pero no se detuvieron. Empezaron a seguirme en coche y me dejaron correr un buen rato. Me volvieron a atrapar y a golpearme hasta que quedé tendido en el suelo cubierto de sangre. Me dieron por muerto. Al cabo de un rato, intenté moverme, llegué con dificultad hasta una cabina y llamé a una ambulancia. La ambulancia nunca llegó. Tres personas que me vieron tirado en el suelo pararon, me subieron a su coche y me trajeron al hospital. No ha sido la primera vez. El año pasado seis personas me dieron una paliza, pero no fue como esta vez, esta vez querían matarme” cuenta un joven zimbabuense.

Rejoice, la tercera por la izquierda, fue violada en Musina poco después de cruzar la frontera. Enero 2010. (© Darryl Evans/ MSF)

Habitualmente son arrestados y liberados por la policía sin cargo alguno. “La policía nacional o la metropolitana siempre están yendo a por los extranjeros que van por la calle, aunque estés de compras. Siempre encuentran algún delito del cual acusarte y te piden que pienses un plan [pagarles], como darles dinero, aunque no sea más que 20 Rand (unos dos euros)” cuenta un inmigrante en Johannesburgo. En el ámbito laboral son explotados, recibiendo salarios míseros.

MSF ha registrado un aumento de casos de tuberculosis y una alta tasa de enfermedades de transmisión sexual. La organización denuncia que el hacinamiento y las pésimas condiciones de vida en las que viven estas personas les provocan infecciones de las vías respiratorias, enfermedades diarreicas y gastrointestinales, afecciones cutáneas y dolencias relacionadas con el estrés. Estrés y miedo con el que conviven a diario. ”Tengo miedo de la xenofobia, pues todo el mundo dice que nuestra situación se agravará después del Mundial de fútbol” cuenta un inmigrante.

El Vaticano: ¿un Estado responsable sólo ante su propia ley?

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El Vaticano: ¿un Estado responsable sólo ante su propia ley?

Vista de Ciudad del Vaticano

Una visita papal y dos querellas contra la jerarquía eclesiástica en Estados Unidos ponen sobre el tapete la pregunta de cuál es la ley que rige para el Vaticano. ¿Sería enjuiciable el Papa por encubrimiento de abusos sexuales cometidos por sus sacerdotes? ¿Hasta qué punto el Vaticano puede alegar independencia de las decisiones tomadas por los obispos que él mismo designa?

La ciudad del Vaticano, de 44 hectáreas, y con una población de poco más de 800 personas, es un estado monárquico sacerdotal y eclesiástico, regido por el obispo de Roma, el Papa.

Mientras la Santa Sede, el centro espiritual de unos 1.200 millones de creyentes en todo el mundo, data del cristianismo temprano, el reino enmurallado del Vaticano, en el corazón de Roma, se constituye a partir del Tratado de Letrán, en 1929, firmado durante el gobierno de Benito Mussolini.

El próximo septiembre, el Papa Benedicto XVI podría enfrentar más de una inconveniencia al abandonar su fortaleza para viajar al Reino Unido, si prospera la iniciativa legal de quienes intentarán llevarlo a los tribunales como máximo responsable del encubrimiento de abusos sexuales contra menores, cometidos por sacerdotes católicos.

Lea: clic"Él abusó de mí sexualmente"

"Arresten al Papa"

Papa Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI podría enfrentar más de una inconveniencia durante su próxima visita al Reino Unido.

La campaña "Proteste contra el Papa", organizada por la National Secular Society del Reino Unido, una sociedad que tiene como objetivo eliminar el privilegio religioso, hace alarde de haber conseguido veinte mil firmantes en las primeras tres semanas de campaña.

Dos de sus miembros más connotados, el científico Richard Dawkins, y el escritor Christopher Hitchens, han estado realizando las consultas legales del caso para conseguir el enjuiciamiento de Benedicto XVI como máximo responsable de encubrimiento.

El presidente de National Secular Society, Terry Sanderson, le dijo a BBC Mundo que el estatus del Vaticano como estado, de acuerdo con el criterio de Naciones Unidas, arrojaba serias dudas.

"Si la corte determina que el Papa no es el líder de un Estado, éste no tendría inmunidad diplomática y podría ser arrestado para que se establezca su participación en el encubrimiento de los delitos perpetrados contra menores".

Invitado de honor

Monseñor Andrew Summersgill

Para Msr. Andrew Summergill, no hay duda de que el Papa es el líder de un Estado, por lo que gozaría de inmunidad.

Sin embargo, para Monseñor Andrew Summersgill, encargado de organización de la visita papal al Reino Unido, la situación descrita es absolutamente impensable.

"Es la visita oficial del líder de un Estado y el líder moral y pastoral de millones de católicos".

Mons. Summersgill desecha como absurdas las pretensiones de inculpar al Papa como encubridor de hechos de violencia sexual contra menores.

"El Papa Benedicto XVI, y también, me consta, en el tiempo en que era conocido como el cardenal Ratzinger, ha trabajado muy intensamente para producir un cambio radical dentro de la Iglesia al momento de enfrentar el horror de la violencia contra el indefenso".

Entre tanto, en Estados Unidos...

Pero no es sólo la visita al Reino Unido lo que pone en tela de juicio no sólo la posición del Papa sino también la interpretación legal que ofrece la Iglesia al responder a las múltiples acusaciones.

Terry Sanderson, presidente de  National Secular Society

Para Terry Anderson, el Vaticano está tratando de eludir su responsabilidad.

Dos querellas en Estados Unidos incomodan a la jerarquía eclesiástica: una en Louisville, Kentucky, y la otra en Winsconsin, que involucra al Papa, al secretario del estado Vaticano, Tarcisio Bertone, y al deán del colegio cardenalicio de Roma, Angelo Sodano.

En ambos casos, los demandantes afirman que los respectivos obispos estaba enterados de los delitos cometidos por sacerdotes pederastas y decidieron no informar a las autoridades.

En ambos casos, la respuesta de los abogados de la Iglesia es la misma: los obispos no son, técnicamente hablando, empleados de la Iglesia de Roma.

Monseñor Summersgill señala que todo está en aclarar la forma de existencia de la Iglesia.

"De lo que se trata aquí, es de ver cómo existe la Iglesia en lo civil. Por ejemplo, en el Reino Unido, el obispo designado queda a cargo de una organización de beneficencia (a charitable trust) y es responsable, ante esta organización, por las propiedades y activos de la diócesis.

"La ley puede ser distinta en Estados Unidos, pero no estoy seguro", señaló Monseñor Summersgill.

La valoración de Terry Anderson es muy distinta.

"Es una manera muy elástica de entender la ley. Parece que el Vaticano intenta cambiar las reglas del juego cuando le conviene. Si el Vaticano designa sus obispos, no puede decir, después, que no tiene nada que ver con ellos. O una cosa o la otra".

"Me parece un empeño desvergozado de parte del Vaticano para eludir su responsabilidad con gente violentada por sus sacerdotes, gente humillada, tratada de mentirosa cuando da a conocer su sufrimiento".

¿Siguiendo órdenes?

El interrogante que los casos tratan de resolver gira en torno a que si el Papa es un jefe de Estado, y designa a sus obispos, ¿no tienen ellos que obedecer su legislación, no importa bajo qué nombre se promulgue?

En 1962, el Vaticano emitió un documento llamado "Crimen Sollicitacionis". En la interpretación del abogado querellante de Kentucky, William McMurry, el documento es prueba de que existía una política escrita que estipulaba que ningún obispo debía hacer mención de abusos de tipo sexual.

"Jamás he tomado nota de una cosa así", le dijo Monseñor Summersgill a BBC Mundo.

"Siempre he trabajado sobre el principio de que, dondequiera que se cometa un delito, éste debe ser reportado a las autoridades".

¿Por qué España no rompe relaciones?

posted under by Anónimo

¿Por qué España no rompe relaciones?

LUNES, 31 DE MAYO DE 2010 12:57 INSURGENTE.ORG ESTADO ESPAÑOL - POLÍTICA

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INSURGENTE.- El Gobierno español ha comenzado hace unos minutos con el protocolo de siempre, el mismo que usó el día que Israel invadió Gaza provocando una auténtica matanza sobre población civil. Se trata de llamar al Embajador, condenar el acto, manifestar repulsa, desear que no vuelva a ocurrir, y en un par de días todo olvidado. España vende armas a Israel, considera oficialmente que es la "única democracia en la zona" y, sobre todo, no se atrevería a que el gran aliado Obama les llame la atención. Eso sí, todo en clave progresista y con gesto severo para que sepamos lo indignado que está el gobierno.

España exportó a Israel material bélico por valor de 1.551.933 euros. La práctica totalidad, en concreto el 94,13%, tenía como destinatario a las Fuerzas Armadas del Estado hebreo.


En concreto, España exportó "armas de cañón de ánima lisa con un calibre inferior a 20 milímetros" definición que incluye, entre otros, fusiles, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores por un valor de 91.045 euros. Sin embargo, el grueso de la exportación, 1.460.888 euros, se refiere a material que el informe denomina "equipos de formación de imagen o de contramedida". Un epígrafe que incluye desde cámaras hasta equipos de formación de imágenes de infrarrojos y térmicas, y equipos sensores de imagen por radar utilizados para la localización nocturna de objetivos, según fuentes militares.

Fuente: Agencias/Público.

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