Otro caso de pederastia sacude a la Iglesia

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11-Abril-2010

Otro caso de pederastia sacude a la Iglesia

EFE

(08:27 a.m.)

El Vaticano ignoró el caso en Inglaterra de un sacerdote católico que admitió haber abusado de niños sordomudos, acusan

LONDRES.- Las autoridades eclesiásticas no actuaron en el caso de un sacerdote católico que admitió haber abusado sexualmente de niños sordomudos en un colegio de Yorkshire (Inglaterra), denuncia hoy el dominical The Sunday Telegraph.

El obispo de Leeds, Arthur Roche, escribió al Vaticano en busca de asesoramiento sobre cómo actuar en el caso del padre Neil Gallanagh después de que saliesen a la luz esos abusos, pero no se hizo nada contra él.

Según los grupos de apoyo a las víctimas de los sacerdotes pederastas, el que el Vaticano no actuase contra Gallanagh mina su intento de demostrar que se ha castigado a los sacerdotes culpables de abusos de menores.

Gallanagh cometió sus abusos de menores cuando trabajaba como capellán de la escuela para sordos de San Juan en Boston Spa, condado de West Yorkshire, en los años setenta.

Pero aquellos abusos no salieron a la luz hasta el año 2002, cuando el sacerdote trabajaba como párroco en Horsforth, Leeds.

En 2005, con 75 años y ya jubilado, Gallanagh se declaró culpable de haber abusado de dos adolescentes en aquella escuela y fue condenado a seis meses de prisión condicional.

Aunque había otros once casos pendientes, Gallanagh no fue obligado a colgar los hábitos ya que el obispo Roche decidió que bastaba con impedirle ejercer su ministerio.

La diócesis no comunicó el caso al Vaticano hasta 2007, según el portavoz del obispo.

"Cuando se trasladó el caso a Roma, la diócesis no pidió su paso al estado seglar. El obispo Roche era de la opinión de que cuando se reveló aquello, Neil (Gallanagh) había perdido ya todas sus prerrogativas (de sacerdote)", dijo el portavoz.

Gallanagh, que vive actualmente en un apartamento "sometido a la observación de la Iglesia", fue trasladado a la escuela de sordomudos en 1973 pese a que había sido multado por abusar de un niño de nueve años en la isla

de Man trece años antes, cuando trabajaba como sacerdote en Irlanda del Norte.

Kevin Walton, una de sus víctimas, expresó su disgusto ante el hecho de que se hubiese permitido a Gallaghan seguir de cura.

Según otro dominical británico, The Observer, los grupos de apoyo a las víctimas de los curas pederastas han pedido reunirse con el Papa Benedicto XVI cuando visite el Reino Unido este año.

Según esos grupos, tales encuentros servirían para aplacar la ira que sienten muchos por lo ocurrido y demostrar la preocupación de la Iglesia católica por las víctimas entre sus fieles.

La impunidad del obispo Livieres

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La impunidad del obispo Livieres

Enrique Vargas Peña

El sacerdote católico del Verbo Divino, Mario Sotelo, fue denunciado por abuso sexual ante el obispo de Ciudad del Este (con jurisdicción eclesiástica sobre los departamentos de Alto Paraná y Canindeyú) el 11 de enero del 2010 por un joven que tenía 16 años en el momento de los hechos.

El obispo Rogelio Livieres Plano tomó en esa fecha conocimiento de los hechos, según comunicado publicado por el vicario general de la Diócesis, Pedro Collar, en papel membretado de ese obispado. Collar confirmó este comunicado en entrevista con La 9.70 AM.

El obispo de Encarnación, Ignacio Gogorza, me confesó el jueves pasado, también en radio, que él tomó conocimiento de esos hechos “hace dos meses”. Y que por ellos tomó la decisión de postergar la asignación de tareas pastorales a Sotelo en su diócesis (Itapúa).

El denunciante relata que en el marco de su educación religiosa y, específicamente, de los preparativos de su Primera Comunión (que la Iglesia Católica considera el ingreso del creyente al cumplimiento del Sacramento de la Eucaristía), Sotelo lo confesó y que en el curso de esa confesión le advirtió que en sus ojos podía ver una grave enfermedad que requería urgente atención.

Esta consistió en diagnosticarle un payé (una forma de acción diabólica) que solamente podía ser curado mediante la interrupción de relaciones heterosexuales y el inicio de relaciones homosexuales.

El denunciante acusa a Sotelo de ser quien cumplió con la prescripción.

Es evidente que el denunciante era un creyente comprometido, no solamente porque estaba en proceso de dar cumplimiento a los ritos para acceder al sacramento de la Eucaristía, sino porque realizó su denuncia solamente en el ámbito eclesiástico. Tal vez, a pesar del dolor, pensaba todavía que debía salvaguardar la imagen de la Santa, para él, Iglesia.

Parece lógico presumir, en consecuencia, que el denunciante creía en la autoridad moral de los sacerdotes y obispos de la Iglesia, aún luego de sufrir los hechos que denuncia y que, antes de ellos, creía en esa autoridad moral hasta el punto de aceptar someterse a una prescripción tan notable como la de ser poseído sexualmente por el párroco, con coito pleno.

El joven creía tanto en esa autoridad moral que, al menos al principio, estuvo incapacitado para ofrecer resistencia: Era un agente de Dios el que le estaba dando las recomendaciones. Era un promotor de la Santa Fe. Era un Maestro de la Santa Religión Católica Apostólica Romana.

Creo que nadie se atrevería a discutir con seriedad la autoridad (“1. f. Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho. 2. f. Potestad, facultad, legitimidad. 3. f. Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia”) que tienen aún los curas en nuestro país.

Estos hechos están tipificados en los artículos 130, 133 y 136 del Código Penal paraguayo.

El obispo Livieres no solamente conoce perfectamente el Código Penal, como es su obligación constitucional hacerlo (artículo 127 de la Constitución), sino que conoce perfectamente también que los casos de abuso sexual de menores son, hoy por hoy, el escándalo más publicitado que afecta a la Iglesia Católica.

A pesar de eso, luego de tres audiencias de investigación que le dieron todavía más datos sobre los hechos, desarrolladas según el comunicado del vicario Collar el 29 de enero, el 5 de febrero y el 26 de febrero del 2010, el obispo Livieres resolvió guardar el caso, no ponerlo en conocimiento del Ministerio Público.

Hay dos cartas de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, firmadas por su prefecto Joseph Ratzinger, actualmente Pontífice Supremo de la Iglesia Católica con el nombre papal de Benedicto XVI, que permiten pensar que Livieres tomó esa decisión de manera intencional.

Una, de noviembre de 1985, en la que el entonces cardenal Ratzinger recomienda “…considerar (en casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes) el bien de la Iglesia Universal (Católica) además del denunciante…y pensar en el daño que el relevo (del sacerdote denunciado) puede provocar en la comunidad de los creyentes en Cristo, observando particularmente la juventud del denunciante”.

Otra, del 18 de mayo del 2001, ya entregada como instrucción general a todos los obispos del mundo por orden directa del papa Juan Pablo II, en la que el cardenal Ratzinger dispone que “los casos de este tipo quedan sometidos al Secreto Pontificio (Huiusmodi causae secreto pontificio subiectae sunt –según el original en latín)”.

Esta instrucción del 2001, ordena a los obispos remitir todos los antecedentes de denuncias de abuso sexual de menores a la Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe, por lo que estamos en la obligación de pensar que el Vaticano tomó conocimiento pleno de la denuncia contra el sacerdote Mario Sotelo como mínimo a fines de febrero del 2010 y que su traslado se hizo con conocimiento total y pleno de la Sede Apostólica.

Si esto que digo se confirma, el obispo Livieres debería explicar su posición con respecto al artículo 292 del Código Penal paraguayo.

Debe ser con el propósito de que la prensa paraguaya no profundice este tema y lo cubra con un ominoso manto de oscuridad que el obispo Mario Melanio Medina hizo ayer o anteayer una extraña declaración (quid pro quo) a favor del diario ABC –que yo comparto plenamente–.

El obispo Medina no debiera preocuparse tanto, considerando que la impunidad de Sotelo y Livieres está totalmente asegurada por fiscales y jueces que violan todos los días la Constitución al ordenar rezos católicos en horarios y sitios de trabajo para mostrar su completa adhesión a una Iglesia que encubre universalmente y como política a los pedófilos.

Sexo y cristianismo en un ex convento holandés

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Sexo y cristianismo en un ex convento holandés

Por John Tagliabue / International Herald Tribune

La relación entre sexualidad y cristiandad se expone en una audaz muestra de penes en un museo ubicado junto a una iglesia católica en la bella ciudad de Utrecht. La muestra cuenta con 122 falos, realizados por artistas de 27 países, y una asidua asistencia de público ansioso por el tema.

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Domingo 11 de abril de 2010 | | LND Magazine

· Fotos

El tejido, con mucho talento y creatividad, también puede ser sugerente. Fotos gentileza del Museum Catharijneconvent


Utrecht es una ciudad tranquila, de manera que el sosegado distrito de luces rojas relega a las mujeres a los botes-casa en los canales. Pero quizás el sitio más tranquilo es el Museo de Arte Cristiano (el Catharijneconvent), llamado así por su patrona Santa Catalina, en un ex convento de monjas ubicado junto a la iglesia del arzobispo católico. En las últimas semanas, mientras los visitantes caminaban por el pacífico claustro que lleva a la entrada del museo, se sorprendieron ante la presencia de un falo de poliéster blanco de tres metros de altura. Obra de un artista holandés local, era una especie de introducción a una exposición de 122 objetos de artistas de 27 países titulada Lingam, por el objeto de culto hindú considerado habitualmente en occidente como un símbolo fálico. Es la representación más común de Shiva (el destructor, el transformador, el dios que personifica tanto la vida como la negación de la vida) en los templos a través de la India.

¿Una exposición de penes?

La mayoría de los objetos miden apenas algo más que un puño. Algunos muestran al falo hecho de alambre, otros de cartón, otros de metal; uno, del artista estadounidense Matt Stone, está hecho de mezclilla y plástico. Algunos parecen hongos, otros alfileres. Estaban desplegados sobre tres mesas cubiertas con telas azafranas. Los habitantes de Utrecht llegaron en manadas. Durante sus seis semanas previstas, la muestra atrajo a más de nueve mil visitantes, cantidades lo suficientemente grandes para llevar al museo a ampliar la exhibición por dos semanas más. En mayo, se trasladará a un museo en Mons, Bélgica.

Algunos quedaron choqueados en Utrecht. Ruud-Jan Kokke, artista holandés que contribuyó con una obra, dijo que la reacción de su hija de 20 años de edad fue “Papá, ¿una exposición de penes?” Los organizadores buscaban promover un debate en Holanda acerca de la cristiandad y la sexualidad. Grupos por los derechos gay protestaron recientemente ante la negativa de una iglesia católica cerca de Ámsterdam a dar la comunión a los homosexuales; al mismo tiempo, obispos católicos ordenaron una investigación exhaustiva respecto de informes sobre abusos sexuales por parte de sacerdotes en escuelas y seminarios.

El museo se reclina contra una elevada iglesia gótica, sede del arzobispo católico de Utrecht, quien se ha mantenido alejado del debate. Peticiones para comentarios de la arquidiócesis, por teléfono y e-mail no fueron contestadas. Si la iglesia se mantuvo en silencio, otros no lo hicieron. Folletos puestos en sitios públicos desaparecieron. Indignadas cartas y mensajes electrónicos llegaron al museo denunciando la muestra. Dentro del museo mismo hubo dudas. “Algunos empleados me dijeron ‘escuchamos rumores’”, dijo Guus van den Hout, especialista en el arte italiano del siglo 17, quien ha sido director del museo desde 2001. “Me costó convencer a mi equipo. El directorio me dijo ‘¿qué vas a hacer?’ y yo les dije ‘confíen en mí’”. La idea de la exposición nació de los contactos que Van Den Hout tenía con Ruudt Peters, un diseñador de joyas y artista holandés que enseñaba arte en Estocolmo. Peters entregó al museo un cáliz y platillos de comunión para su colección permanente. Cuando organizó en Estocolmo una exhibición de esculturas de sus estudiantes que interpretaban el lingam, Van Den Hout la vio y, aunque inicialmente escéptico, accedió a llevarla a Utrecht.

No es una actividad sucia

“Queríamos criticar la hipócrita actitud cristiana hacia la sexualidad, que no permite a las personas disfrutar del sexo”, dijo Van Den Hout, un erudito que también asesora al Vaticano en asuntos culturales. “No podemos cambiar la moralidad, pero hemos intentado darle otra mirada al tema”, dijo, sonriente. “Me gusta encontrar los límites… tal vez traspasarlos también un poco”. Peters, curador de la exposición, dijo que todo empezó realmente hace una década cuando viajó por Asia durante seis meses y descubrió que en todas partes había lingams. Aunque los académicos hindúes debaten sobre el simbolismo sexual del lingam, él tiene pocas dudas. Peters y su pareja gay se casaron por la iglesia y él esperaba que, al poner el lingam en un museo de arte cristiano, podría influir en el pensamiento popular. “Mostramos abiertamente esto, que la actividad sexual no es algo sucio sino parte de la vida”, dijo. “Espero que la gente cambie, pero no pienso que la iglesia vaya a cambiar. Han tenido dos mil años para cambiar”.

No todos los visitantes sienten que Peters haya logrado su objetivo. “Era una buena oportunidad para dar una imagen de la cristiandad no basada solamente en la razón pura”, dijo Miriam Kuikman, estudiante de historia del arte, de 25 años de edad, de la universidad de Utrecht. “Habría sido bueno que la hubieran conectado con el arte del museo”. Marten Van Deventer, de 23 años, dijo que “está fuera de todo contexto… no funciona”. Otros cuestionaron su capacidad de asombrar. “¿Chocante o creativo?”, preguntó Michael Ilnicki, un médico canadiense de 27 años de edad que vive en Holanda. Los contemporáneos jóvenes, dijo, endurecidos por fenómenos on line como Catroulette, un sitio web social que expone a los usuarios a la desnudez y la actividad sexual, podrían no encontrar chocante la exposición. Los artistas discreparon. Johanna Schweitzer, una artista holandesa de 60 años que presentó la figura de una liebre priápica, dijo que veía un vínculo entre lingam y cristiandad, “en la fertilidad, en el paralelo entre la fertilidad animal y la humana”. Dijo que “es poner todo este asunto en un nivel más alto, pensando el cuerpo como un templo, lo que es importante para el cristianismo. Es una reacción contra la cultura de la vulgaridad y un intento por hacerlo nuevamente mágico y sagrado.

Diez preguntas y respuestas sobre la sábana santa

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Diez preguntas y respuestas sobre la sábana santa

Escrito por: Luis Alfonso Gámezsábana santa, religión, reliquias

10 Abr 2010

La sábana santa vuelve a exhibirse en Turín desde hoy hasta el 23 de mayo. Aquí tienen un decálogo que les puede servir para hacerse una idea del estado de la cuestión en la polémica sobre la autenticidad del lienzo que, según la tradición, envolvió el cadáver de Jesús.

1. ¿Qué es la sábana santa y desde cuándo se conoce? La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado. No hay ninguna prueba de que existiera antes de su aparición en la localidad francesa de Lirey a mediados del siglo XIV de la mano del caballero Geoffroy de Charny, quien nunca aclaró cómo se había hecho con ella. La tela está depositada en la catedral de Turín desde 1578.

2. ¿Qué decía de la reliquia la Iglesia en el siglo XIV? Pierre d'Arcis, obispo de Troyes, alertó a Clemente VII, papa de Avignon, del origen fraudulento del sudario. D'Arcis escribió en 1389 al antipapa una carta en la que le explicaba que su antecesor, el obispo Henri de Poitiers, había descubierto quién había pintado la sábana, además de cómo los canónigos de Lirey simulaban milagros de lo que presentaban como la mortaja de Cristo. Una bula de Clemente VII autorizó en enero de 1389 la exhibición de la tela con, entre otras condiciones, la de que se advirtiera de que "la figura o representación no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino que se trata de una pintura o un cuadro de la Sábana Santa".

3. ¿Es un negativo fotográfico? Secondo Pía la fotografió en 1898 y dijo que se trata de un negativo fotográfico. Pía pasó por alto que las manchas de sangre de la imagen son rojas -¿desde cuándo lo son en un negativo?- y la barba del personaje negra, lo que implicaría que el cuerpo original era de un anciano de barba blanca. La idea del negativo ganó, sin embargo, adeptos durante el siglo XX a pesar de su imposibilidad y todavía es del gusto de muchos sindonólogos, como se autodenominan los estudiosos de la reliquia.

4. ¿Es la figura de la sábana la de un hombre perfecto? El hombre de la sábana santa, que supera los 1,80 metros de altura y los 80 kilos de peso, está en una postura imposible. Mientras que en la imagen frontal aparece relajado, con ambas piernas totalmente estiradas, en la vista dorsal está impresa la planta del pie derecho, lo que exigiría que hubiera doblado una rodilla. En el rostro no hay ninguna simetría y la larga melena no cae hacia la nuca, sino que se mantiene suspendida como por arte de magia. La barba es en la imagen de color oscuro, lo que quiere decir que, si se trata de un negativo fotográfico, el cadáver debía tenerla blanca. Pero aún hay más. Cuando alguien se tumba de espaldas, las nalgas quedan aplastadas contra la superficie en la que el cuerpo reposa y eso no ocurre con la figura de la sábana, que, en el colmo del puritanismo, oculta los genitales con las manos, algo imposible. Todas éstas y otras pruebas apuntan a que nunca envolvió un cuerpo humano, sino que pudo realizarse a partir, por ejemplo, de un bajorrelieve.

5. ¿Es verdad que la NASA la examinó hace treinta años? La sábana santa fue un asunto exclusivamente religioso hasta que, a finales de los años 70, se comenzó a decir que la NASA la había examinado. La información llegó a España a través de las revistas esotéricas Karma.7 y Mundo Desconocido, en las que Juan José Benítez afirmaba que la agencia espacial estadounidense había demostrado científicamente la resurrección de Jesucristo. Era mentira porque la NASA nunca ha examinado el lienzo de Turín.

6. ¿Quién hizo entonces el famoso estudio de los años 70 con tecnología de la era espacial?La investigación corrió a cargo del Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP), un grupo de creyentes vinculado a la religiosa Hermandad del Santo Sudario del que formaban parte, a título particular, algunas personas vinculadas a la NASA. El STURP no perseguía analizar la pieza, sino demostrar su origen milagroso. No adaptar los datos experimentales a lo que esperaban los miembros del STURP costó al microanalista forense Walter McCrone su expulsión del grupo por anunciar que no había detectado ni una gota de sangre y sí muestras de bermellón y rojo de rubia, pinturas utilizadas en la Edad Media, al analizar los restos de la supuesta sangre de la sábana. Explicó que las partículas de pigmento se hallaban pegadas entre sí gracias a un fijador orgánico, que identificó como témpera al colágeno. McCrone auguró en 1980 que, si algún día se hacía, la prueba del carbono 14 -que permite conocer la edad de restos orgánicos de menos de 60.000 años- dataría la tela "el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos". Vittorio Pesce, antropólogo de la Universidad de Bari, mantenía meses antes de la datación por radiocarbono que la sábana había sido confeccionada entre 1250 y 1350. Y es que los documentos históricos, la iconografía, los materiales y las técnicas empleadas bastaban y sobraban para situar la aparición de la sábana en Francia a mediados del siglo XIV.

7. ¿Son fiables los resultados del carbono 14? La datación por radiocarbono, realizada en 1988 por tres laboratorios de Estados Unidos, Reino Unido y Suiza, fechó "el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%", lo que implica que no pudo envolver ningún cuerpo en el siglo I. El resultado de este análisis se publicó en la revista Nature sin que, hasta el momento, haya sido refutado en ninguna publicación científica. Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) en 1989, dijo entonces que la prueba del radiocarbono no se había hecho bien, "como más tarde ratificó el propio inventor del sistema". Willard F. Libby, nobel de Química en 1960 por el descubrimiento de este método de fechación, quería -según Cano y sus colegas- comprobar la metodología seguida por los laboratorios que realizaron la medición, lamentaba que toda la tela a analizar procediera de un mismo lugar y sospechaba que la muestra podía estar contaminada. El problema es que Libby había muerto nueve años antes, en 1980, cuando nadie contemplaba la posibilidad de que la Iglesia permitiera ese tipo de prueba destructiva. A no ser, claro, que los miembros del CES supieran de la opinión del científico en una sesión de espiritismo.

8. ¿Qué dijo la Iglesia tras los resultados del análisis del carbono 14? Admitió el dictamen de la ciencia, pero defendió el valor de la obra de arte para los creyentes. "La Iglesia confirma su respeto y su veneración a esta imagen de Cristo, que sigue siendo objeto de culto de los fieles. El valor de la imagen es preeminente respecto al eventual valor de histórico del lienzo", dijo en 1988 el arzobispo de Turín, cardenal Anastasio Ballestrero. Desde entonces, el Vaticano sostiene que se trata de una pieza que evoca el martirio que, según la tradición cristiana, sufrió Jesús de Nazaret.

9. ¿Por qué, si es falsa, la Iglesia no condena su exhibición y hasta el Papa va a venerarla?Oficialmente, porque la imagen refleja la Pasión de Cristo y sirve a los fieles para meditar sobre ella. La realidad es que la sábana santa es una máquina de hacer dinero para la ciudad de Turín, que se calcula que, desde hoy hasta el 23 de mayo, recibirá la visita de más de dos millones de peregrinos cuyo único objetivo será ver la falsa reliquia.

10. ¿Y qué hay del enigma sobre cómo se hizo? Los creyentes en la sábana santa esgrimen desde hace años que nadie ha conseguido replicarla al 100%. Es una manera como otra cualquiera de desviar la atención de los resultados del análisis del carbono 14. Ignorar cómo hicieron algo nuestros antepasados no es una carta blanca para atribuirlo a extraterrestres o milagros. En este caso, no saber cómo se hizo la sábana santa no cambia el hecho de que el lino con el que está tejida data de la Edad Media y, por tanto, no pudo estar en un sepulcro hace 2.000 años.

Ratzinger, en la hoguera

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Ratzinger, en la hoguera

El papa Benedicto XVI cumple cinco años en el cargo acorralado por los escándalos de pederastia y con acusaciones de inmovilismo y retroceso frente al Concilio Vaticano II. Roma ha cancelado el ecumenismo, con ofensas a judíos, musulmanes, protestantes o anglicanos

JUAN G. BEDOYA 11/04/2010

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Los cardenales eligieron Papa en 2005 a un intelectual de postín y esperaban que rindiese como un gran ejecutivo. No ha resultado. A punto de cumplirse los cinco años de mandato como sumo pontífice el próximo día 19, Benedicto XVI, de civil Joseph Alois Ratzinger, es un anciano de 83 años atado a su pasado de teólogo e inquisidor de doctrinas. ¿Qué ha hecho en este lustro? ¿Qué se propone? Sus admiradores cuentan que es un gran trabajador y que ahora mismo está empeñado en culminar antes del verano su ingente biografía de Jesús de Nazaret, cuyo primer tomo fue un éxito de ventas hace dos años. Los detractores lo acusan de atacar a las reformas del Concilio Vaticano II y de despreocupación o impotencia ante los problemas que afronta el catolicismo.

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El Papa piensa que el Vaticano II le ha sentado mal a su Iglesia, y que sólo rectificándolo volverá el esplendor

Los cardenales creían que Ratzinger era el único capaz de arreglar los problemas del largo ocaso de Wojtyla

El poder en la 'Ciudad Santa' sigue en manos de los de siempre o en las de otros tan inmovilistas como los anteriores

Cinco años le han dado para enojar varias veces a los judíos y vincular al dios del islam con la irracionalidad

Ratzinger "es criticado por no hacer nada... y por hacer demasiado", opina su biógrafo, el periodista católico italiano Vittorio Messori. Como él, la jerarquía de la Iglesia vela armas para enfrentarse al examen del primer lustro de este pontificado. Lo hace a la defensiva. La efemérides no ha podido llegar en peor momento, con una riada de noticias sobre curas -y hasta obispos- pederastas actuando con impunidad durante décadas ante la pasividad o el silencio cómplice del Vaticano.

Benedicto XVI está en medio de ese quemadero. También ha patinado en otros campos de la gestión. Ha provocado agrias polémicas con musulmanes, judíos o anglicanos; escandalizó cuando quiso acabar con el cisma del ultraconservador arzobispo Marcel Lefebvre, y se enfrentó a la comunidad científica condenando en África el uso del preservativo como método de combate del sida. También sigue enfrentado a la ciencia, negando toda la investigación con células madre.

Ratzinger sabía a lo que se enfrentaba cuando se postuló hace cinco años como sucesor del polaco Juan Pablo II, de civil Karol Wojtyla. Su discurso electoral fue clamoroso, aquel 24 de marzo de 2005, con Juan Pablo II ya moribundo, a punto de superar los 27 años en el cargo. Era el Viernes Santo de ese año y Ratzinger sustituía al enfermo pontífice en el tradicional Via Crucis ante el imponente Coliseo romano. No era una casualidad. En cada rezo de las estaciones del fundador cristiano hacia el monte Calvario, el hoy Papa aprovechó para intercalar comentarios de programa de gobierno. Fue en la novena estación -tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz- cuando clamó: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor! ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús. No nos queda más que gritarle: Kyrie, eleison. Señor, sálvanos".

Era un discurso alarmante, elaborado para encoger el corazón de la mayoría de los cardenales, acostumbrados muchos de ellos a una vida regalada en el mejor de los mundos, sobre todo durante sus frecuentes estancias en Roma. Dos semanas más tarde, reunidos en cónclave, los 114 purpurados -con el pomposo título de Príncipes de la Iglesia, aunque cardenal viene de cardo, en italiano bisagra o punto de apoyo- no se demoraron en decidir qué Papa querrían. Era el alemán Ratzinger y se llamaría Benedicto XVI.

La elección causó no poca sorpresa. Hoy se sabe que se inclinaron por Ratzinger por considerarlo el único capaz -por conocimiento y por autoridad- de arreglar los problemas acumulados durante el interminable ocaso del polaco Wojtyla, del que el teólogo alemán había sido sumo ideólogo. La información es poder, y nadie sabía tanto sobre las crisis -y los pecados- del cristianismo romano como el presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio de la Inquisición que Ratzinger había dirigido desde 1981 con mano de hierro. En el momento de su elección tenía 78 años, tres años más de la edad de jubilación de los obispos. Su salud era quebradiza. Hoy, en el balance de gestión, cinco años más tarde, se olvidan esas circunstancias personales.

Ratzinger ha sido siempre un hombre de ideas fijas, pese a su propia opinión. "A mí ya me han diseccionado varias veces: el profesor de la primera etapa y el de la etapa intermedia, el primer cardenal y el de después. Ahora se añade otro segmento más. Como es natural, las circunstancias, las situaciones y las personas influyen, porque asumen distintas responsabilidades. Digamos que mi personalidad y mi visión fundamental han madurado, pero todo lo que es esencial ha permanecido idéntico", dijo de sí mismo en 2006 cuando su biógrafo le hizo notar una supuesta diferencia entre elpanzer kardinal (tanque de combate) que dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe y el tímido Benedicto XVI al timón de la nave del apóstol Pedro.

Alguna prensa alemana había recibido la elección de Ratzinger con el título equívoco de

panzer kardinal. Era una alusión a su intransigencia por la inmisericorde condena de 130 teólogos y religiosos cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tampoco olvidaron en Alemania que el nuevo pontífice, además de teólogo y profesor universitario, militó en las Juventudes Hitlerianas y que fue soldado de la Wehrmacht al final de II Guerra Mundial.

Al margen de tan tormentoso -y brillante- pasado,

Benedicto XVI no ocultó nunca que le aguardaba una tarea inmensa si quería acabar con la "suciedad" y la "soberbia" que anidaba en su Iglesia cuando se propuso como candidato papal. Lo intuyó a las 18.04 del 19 de abril de 2005, nada más anunciarse su elección, y lo dijo en su primera bendición urbi et orbi ("a la ciudad de Roma y al mundo").

Tampoco pudo ignorar que iba a estar solo en la tarea, salvo que realizase radicales cambios en la Curia (gobierno) del Vaticano. Pero no lo hizo. Es un primer retroceso, principio de todos los demás. En la llamada eufemísticamente Ciudad Santa, el poder sigue en manos de los de siempre, con algunos cambios por razones de edad. Es el caso del astuto cardenal Angelo Sodano, número dos de Juan Pablo II y uno de los protectores del fundador de los Legionarios de Cristo y notorio pederasta, el sacerdote mexicano Marcial Maciel. Ha sido sustituido por otro italiano, Tarcisio Bertone, igual de inmovilista, también amigo de lavar en casa la ropa sucia. Tampoco el cambio en la portavocía eclesiástica -el periodista español Joaquín Navarro Vals, miembro del Opus Dei, antes; el jesuita Federico Lombardi, ahora- ha ganado para el pontífice una solidaridad especial. En el Vaticano siguen mandando los ancianos aupados por Wojtyla, en su mayoría "prelados paternalistas desesperadamente aferrados al sillón y que bloquean desde hace años el funcionamiento de la Santa Sede con mediocres disputas internas y personalismos enredadores". Son palabras del canonista y editorialista-analista del diario italiano La Stampa, Filippo di Giacomo.

¿Por qué, en un cónclave formado -salvo una excepción- por cardenales nombrados por Juan Pablo II, los 114 electores escogieron al único que llevaba aún la púrpura concedida por Pablo VI, un Papa del Concilio Vaticano II? Con Juan Pablo II predominó un "wojtylianismo público", de masas y medios de comunicación. En cambio, Ratzinger está centrado en la palabra desnuda: homilías, ángelus, catequesis, discursos y, hasta ahora, tres encíclicas. Su idea era acostumbrar a los católicos a fijarse en lo esencial, no en la persona del Papa, el eterno papanatismo. ¿Por qué ese cambio? Es un misterio; por decirlo desde el punto de vista de la fe: una decisión del Espíritu Santo.

Suele decirse que las promesas electorales están para incumplirse. Ratzinger no las hizo.

El único documento que puede tenerse como tal es la homilía en la misa para elegir nuevo Papa el día del comienzo del cónclave, donde dibujó un panorama teórico sobre los cristianos veletas -que se han dejado llevar por corrientes ideológicas opuestas: del marxismo al liberalismo hasta el libertinaje, del colectivismo al individualismo, del ateísmo a un vago misticismo-. También fijó allí su idea de que el mundo está dominado por la "dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus deseos". No dijo cómo luchar contra esa tendencia.

Ideas o palabras al margen, el balance es desolador. En cinco años ha provocado varias veces la indignación de los judíos -13 millones-; por ejemplo, cuando readmitió en la "comunión eclesial" a los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre -la llamada Hermandad Sacerdotal de San Pío X-, entre ellos a Richard Williamson, que niega el Holocausto y al Vaticano II.

"Al levantar la excomunión de los integristas, sin exigirles la aceptación del Concilio Vaticano II, no son ellos quienes se incorporan al cristianismo conciliar. Es más bien el Papa quien se convierte al integrismo y lleva a la Iglesia en esa dirección", sostiene el teólogo Juan José Tamayo. La canciller alemana Angela Merkel exigió entonces al Papa, su compatriota, que pidiera disculpas a los judíos.

El Papa también ha reintroducido en la liturgia una oración por la conversión de los judíos, de carácter preconciliar, y suele irritar a esa comunidad religiosa cuando insiste en elevar a los altares (es decir, en colocar como ejemplo de santidad para todo el mundo) al papa Pío XII, acusado de callar ante los crímenes de los nazis y ante el terrible Holocausto.

Ofendió también Benedicto XVI a los musulmanes -1.300 millones- cuando, en un discurso en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006, dijo que Mahoma impuso la fe con la espada y proclamó la guerra santa, vinculando al dios del islam con la violencia y la irracionalidad. Tampoco los protestantes -650 millones- y los cristianos ortodoxos -250 millones- tienen motivo de contento con este Papa. En un documento oficial de julio de 2007, el Vaticano identifica la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica, a la que considera la única verdadera, y califica en consecuencia a las Iglesias ortodoxas como Iglesia imperfecta y niega que las Iglesias de la reforma sean Iglesia.

El proceso ecuménico (de encuentro entre religiones, en la idea del teólogo Hans Küng de que no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones) también sufrió un duro revés cuando el Papa les dijo a las comunidades indígenas latinoamericanas -el 10% de la población en ese continente-, durante su viaje a Aparecida (Brasil) en 2007, que una supuesta vuelta a las religiones precolombinas no era un progreso, sino un retroceso. Lo dijo Benedicto XVI en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y en el mismo viaje acusó a los nuevos líderes políticos latinoamericanos de estar sometidos a ideologías superadas y de no actuar en concordancia con la visión cristiana del ser humano y de la sociedad.

También atacó allí a los teólogos de la liberación por politización, falso mesianismo, ideas erróneas y dependencia del marxismo, como había hecho, excomulgándolos, cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aún más criticada ha sido su visión de la planetaria lucha contra el sida, llevada a cabo por las autoridades sanitarias y gran parte de los Gobiernos. Durante un viaje a Camerún y Angola, el Papa execró contra el uso de los preservativos porque, dijo, "no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan todavía más". El Parlamento belga pidió entonces, por mayoría, a su Gobierno que condenase esas declaraciones y expresase una protesta formal al Vaticano, de Estado a Estado. Una iniciativa parecida en España, a instancias de Izquierda Unida, no prosperó en el Congreso de los Diputados.

Todas esas derivas anticonciliares se resumen en una más aparatosa y visible: los cambios en la liturgia, autorizados con regocijo por Ratzinger. No sólo se vuelve a la misa en latín y con el celebrante de espaldas al pueblo creyente, sino que se han aceptado algunas de las ideas del arzobispo Lefebvre, el gran fustigador del Vaticano II. Ratzinger había sido perito en ese concilio, como asesor del episcopado alemán, pero siempre se mostró contrario a su desarrollo "con el entusiasmo de zelotes", acusó una vez a sus colegas, en referencia a una de las sectas más radicales en la época de Jesús, en la Galilea sojuzgada por Roma.

¿Por qué esa deriva antiecuménica o anticonciliar? El papa Ratzinger piensa que el Concilio Vaticano II le ha sentado muy mal a su Iglesia, y que sólo rectificándolo volverán tiempos de esplendor, prestigio e influencia. Los hechos son testarudos, en la dirección contraria. Cada día hay menos vocaciones sacerdotales y más parroquias sin cura. La juventud sigue alejada, salvo los cientos de miles de muchachos que jalean al pontífice desde los movimientos más conservadores; la mujer permanece marginada del santuario, y pocos católicos hacen caso a las doctrinas de sus prelados en materia de sexo u otros comportamientos sociales.

La decisión de acoger a sacerdotes anglicanos, incluso si están casados, no hace más que agravar el veto al celibato opcional entre el clero católico, origen de quebradores de cabeza para el Papa. Pero esas son ahora historias de sexo, un terreno en el que la jerarquía del catolicismo pierde casi siempre la compostura.

"Maciel y sacerdotes de la Legión repartieron sobres con dinero en efectivo y dieron regalos a oficiales de la Curia"

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"Maciel y sacerdotes de la Legión repartieron sobres con dinero en efectivo y dieron regalos a oficiales de la Curia"

Un periodista que sigue el caso revela que el fundador de los Legionarios de Cristo repartió sobres llenos de dinero y mantuvo un esquema financiero mediante el cual mantenía su influencia en el entorno de Juan Pablo II

SALVADOR CAMARENA - México - 09/04/2010

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Para granjearse simpatías e impunidad entre las más altas esferas del Vaticano, durante años el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel , repartió sobres llenos de dinero, pagó por remodelaciones de edificios o caras ceremonias -por ejemplo una familia mexicana pagó 50.000 dólares para asistir a una misa del Papa- y mantuvo un esquema financiero mediante el cual mantenía su influencia en el entorno de Juan Pablo II, revela un artículo publicado por el National Catholic Reporter.

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El dinero de Maciel aseguraba el apoyo de tres figuras clave: los cardenales Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano de 1990 a 2006; Eduardo Martínez Somalo (español), prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, y Stanislaw Dziwisz, eterno secretario particular de Juan Pablo II.

El autor del documento, el periodista Jason Berry, califica el escándalo por el que atraviesa los Legionarios de Cristo como uno de los más complejos de la historia del catolicismo, pues Maciel llevaba una triple vida: pederasta que durante décadas abusó sexualmente de niños y jóvenes, padre de al menos tres hijos en dos relaciones diferentes y por supuesto, líder de una congregación que ha acumulado enorme poder e influencia en su corta vida, que inició en México en 1941 pero que hoy agrupa a 2.000 religiosos, diversos centros educativos y un patrimonio calculado en 25.000 millones de euros.

Berry es reconocido como el reportero decano en el tema de Maciel. Su artículo en elNational Catholic Reporter es la primera parte de un trabajo que desvelará detalles sobre las finanzas de Maciel y los Legionarios.

Después de investigar en Europa y América durante seis meses, Berry revela en este reportaje que cuando Martínez Somalo se convirtió en "la cabeza de la congregación que supervisaba a los religiosos", Maciel envió a un joven sacerdote a llevar al cardenal un sobre lleno de dinero en efectivo. El reportero consiguió el testimonio anónimo: "Fui a su departamento, le di el sobre, me despedí... Era una manera de hacer amigos, asegurando ayuda en caso de ser necesaria".

Berry cuenta un detalle que resulta ilustrativo de la manera en que Maciel logró influencia entre los poderosos y en el Vaticano. En 1997, una familia mexicana pagó 50.000 dólares para asistir a una misa privada del Papa. El dinero, sostiene el artículo, fue entregado al polaco Dziwisz, el secretario particular de Juan Pablo II.

"Por años, Maciel y sacerdotes de la Legión repartieron sobres con dinero en efectivo y dieron regalos a oficiales de la Curia. En los días previos a Navidad, los seminaristas pasaban horas empacando canastas con caras botellas de vino y brandy, y jamones españoles que costaban cada uno mil dólares", detalla Berry.

"Usaba cualquier medio para alcanzar su objetivo, incluso si eso significaba mentir al Papa o a cualquier cardenal en Roma", declaró el ex legionario Stephen Fichter a Berry.

En el reportaje se establece que Joseph Ratzinger -el actual Papa- fue uno de los cardenales que no aceptaba regalos de Maciel. A su vez, se cuestiona si Juan Pablo II supo o no la manera en que Maciel engrasaba la maquinaria en el Vaticano, lo que a juicio de Berry abre una nueva faceta del escándalo que rodea al fundador de los Legionarios de Cristo: las cuestiones éticas acerca de cómo circula el dinero entre la Curia romana.

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